lunes, 20 de octubre de 2008

Los mios y los suyos


Hace un par de días un amigo me preguntó si en el blog iba a escribir acerca de mis asuntos amorosos y del amor, le dije que tener un blog y hablar de amor me parecía un desperdicio de bytes. Y es que hablar de amor significa hablar en círculos, comenzamos con una situación que lleva a otra y esta a otra y no sabemos como terminamos en el inicio y lo repetimos hasta que no podemos creer que lo hayamos vuelto a hacer, y por siaca lo repetimos de nuevo. De hecho mi concepto acerca del tema es demasiado amplio y aburrido y sería mucho mas entretenido si pudiera dibujarlo y contarlo con un capuccino o frapuccino en la mano, y siguiendo más al antojo una Casino de menta no me caería nada mal.

Desde hace mucho tiempo me voy dando cuenta lo increíble que es la naturaleza humana en cuanto a sentimientos, tiene toda una colección presta para ser utilizada en cuanto la situación la requiera. Desde el amor sincero, inmenso, profundo y sin reservas, totalmente utópico e inalcanzable hasta el más frío “ya fue”, y eso si es que tienes suerte que te dicen algo entendible.

El amor en estos tiempos donde parece que el tiempo no alcanza o nunca hubo, es la cura y enfermedad de nuestros días. Particularmente yo no puedo vivir sin fijarme en alguien, necesito tener cierta motivación de cariño o amor para hacer mis cosas, para levantarme y moverme, para ir de un lugar a otro y sentirme bien al hacer cualquier sacrificio que se me permita y no siempre sea necesario. Día a día me doy cuenta lo complejo que sigue siendo esto del querer y no-querer y como puede dibujar sueños y a la vez transformarlos en pesadillas. Y este fin no ha sido la excepción. He tenido días y algunas veces semanas muy fuertes sentimentalmente, porque además de los que guardo en el cajón me contagio de las personas con las cuales me rodeo, de aquellos que pueden hacer en mí más de lo que ellos creen. AMEN.


Su amor y mi teoría



Una de las pruebas vivientes que estoy comenzando a tomar con propiedad de mi vida es una mujer a la cual mi escala de cariño le esta comenzando a queda un tanto corta. De hecho nunca llegue a encontrar un nombre para poder definir la relación que tenemos, la conozco un poco más del año pero casualmente coincidió con el tiempo en que comenzaba a vivir en serio y tengo que confesarlo, se dobló.

El tiempo que pasamos juntos es demasiado simple, pero a la vez complejo a mil. Simple porque somos ella y yo, yo y ella. Cerrado. No hay intermediarios, carteros, mensajeros ni negociadores, las cosas se arreglan como se desarreglan y sin sentimiento de culpa ni duda. Puedo decir sin miedo que es increíble, y aunque no tiene superpoderes, si quiere puede hacer lo que quiera, pero creo que eso aún no se lo toma tan en serio o le da flojera.

Nuestros amores tienen estilos diferentes y características complicadas de entender. Su amor era una negación mientras caminaba y fumaba. Haciendo resistencia a dejarse llevar por la gravedad y las situaciones incómodas, su amor era muy miedoso para vivir pero muy fuerte para no hacerse notar, así que un día salió. Y vaya que salió.

Cuando su amor se cruzó con mi teoría las cosas no cuadraron mucho que digamos. Se presentó con un tomo de su colección de la negación al amor de forma total y yo me preguntaba si en realidad se podía vivir así. Durante el tiempo que su amor y mi teoría comenzaron a caminar y a conocerse, ambos se dieron cuenta que no era necesario convencer el uno al otro sino que podían corregirse mutuamente. Su amor era muy abstracto y mi teoría demasiada calculada para no desesperarnos mas de una vez. Cualquier excusa era buena para luego de reírse de cualquier tontería y regresar a la noche de las conversaciones de cómo se repetían los círculos viciosos del amor en nuestras vidas.

Su amor en un principio daba respuestas concisas y reales, las cuales mi teoría ingresaba como nuevas variables en una ecuación infinita con tal de encontrar la solución a sus pesadillas, mientras que mi teoría la bombardeaba de ejemplos, relaciones, analogías y citas de momentos para que su amor se abra y avance algunos pasos detrás de ella misma.

Su amor ahora tiene un potencial muy fuerte, no por todo aquello que nos dábamos, sino por eso que mi teoría sigue sin entender muy bien pero que le encanta. Su estilo. Fue entonces en que su amor con su estilo hicieron un pacto y llegaron a un acuerdo de mutuo desarrollo. Algo que así nomas no se ve en ningún país del mundo. Creció y creció y ahora dificilmente algo la detendrá, y cuando me acuerdo y la miró me gusta un montón porque me siento orgulloso de ella, de lo que ha hecho y de lo que yo veo que es capaz de alcanzar, pero que no se lo digo porque sino le viene el miedo y fuimos. Y desde ese momento siento que mi teoría solo sirve para recordarle que entre su amor y su estilo hay algo que vale la pena, que vale millones, que vale mucho más que dar vueltas a un jardín enorme, que vale ELLA.


Su alegría y mi experiencia



Cuando decidí vivir mi vida no me di cuenta que fue la casualidad más grande que hasta ahora había tenido. Era, si se puede llamar así, una casualidad inevitablemente cruel. Darme cuenta de todas las cosas que había dejado pasar por alguna tontería me hacía sentir que no podía seguir así, no había forma, y en una de esas mi experiencia ya curtida de más días malos que buenos vio una cosa y esta le dijo a la teoría: perdiste.

Y encontró su alegría. Choque frontal y sin cinturón de seguridad. Esta mujer es de lo que podríamos llamar mi último descubrimiento, y por ahora le prometo seguir descubriéndola. Movido más por la curiosidad insaciable que tengo que por la razón, di pasos rápidos y no tan seguros que en ningún momento me arrepentí. Adormecida la teoría ante su alegría, a experiencia avanzó como elefante en tienda de cristal y torpemente se asomó a un juego que sin saber, era un juego multijugadores y cuando quiso volver atrás su alegría lo empujo más, resultado: Nivel 2 y Game Over. Mi experiencia nunca terminó de calcular sus jugadas para cuando su alegría ya lo tenía envuelto y uno no entendía nada. Gracias. Mi experiencia para este caso no tenía un manual de supervivencia, ni mucho menos un teléfono de emergencia. En cambio su alegría tenía todo el tiempo del mundo para dar vueltas por donde le plazca, menos fuera de su casa.

Su alegría es de esas que están en peligro de extinción sin conocimiento de causa. Nutrida de los más impensables estilos de música, capturada miles de miles de veces y un encanto tan ingenuo pero a la vez tan lindo hace que su alegría mantenga a mi experiencia a cierta distancia y en línea recta.

Tras una serie de conversaciones que en realidad eran negociaciones, se trató de conciliar la mejor forma para que cada uno vaya por su carril y sin cobrar peaje, fue en ese momento en que mi experiencia se encontraba por fin en territorio conocido: batalla perdida, una que otra baja y la satisfacción que su alegría iba a ser liberada del todo. Parecía, parecía. Pero a pesar de todo tiene que entender que las cosas tienen que avanzar, cerrar unas y otras puertas que son mas que necesarias y dejar de leer cuentos chinos que así a ningún lado va a llegar, su alegría no necesita ningún tipo de preparación porque esta lista y porque como es, nadie le va a pedir rendir examen de ingreso. Nadie. Como era de esperar, su alegría es demasiado radiactiva no solo porque brilla sino porque es inestable en ciertas condiciones de presión y temperatura. Ahora resulta que mi teoría puede darle a su alegría una mano pero a estas alturas preferiría que la experiencia se encargue del resto y la acompañe solamente hasta la esquina, para evitar suspicacias y malos entendidos. POR AHORA.


Fotos: Gracias por dejar que un poco de ustedes este aquí y gracias por permitir que todo de mí este con un poco de ustedes.


2 comentarios:

LIZ dijo...

lo que yo siento es enorme, apenas y lo entiendo, quizas tengo eso de pudo ser y no fue, nunca lo sabre.

Anónimo dijo...

Interesante concepcion acerca del amor la que tiene la protagonista de tus inquebrantables esfiuerzos por humanizar sentimentalñmente la pasion , el hastio y el horror al vacio ; por lo mucho q te conozco amigo carlos , puedo decirte que vas acamino a la madurez amorosa , aquella en que te das cuenta que dos pareceres , dos coroazones cuano comparten algo en verdad no se juntan , no se unen , mas bien colisionan , se estrellan en el impertutbable muro de la cotidianeidad y de la posibilidad negada d eun entendimiento . Es grato saber que cada vez existen mas almas que interpretanm mejor la divinidad del amor ,el cual por concepcion teogonica esta mas alla de los limites de la moral, se encuentra sin duda alejado del bien y del mal; puedo decir entonces que siempre sera mejor fluir al torrrente incontenible d elos sentimientos , que tartar de instrumentalñiarlos suerte un gran abrazo.

Sam Valderrama.